Como les mencione, la profesora nos asigno realizar una pequeña crónica, y en un día muy ocupado y medio cansada, no puedo decir que no me inspire, así que aquí los dejo con esta pequeña crónica....
Mirada para dos
Ella entró en aquel lugar, con su caminar
seguro y lento, con aquel vestido de domingo que flotaba con ella al andar, se
sentó en la vieja barra de aquel café, y mirando hacia la ventana suspira y
pide un cóctel.
Él, que sentado allí la miró al entrar,
deslumbrado con su belleza, la siguió con los ojos hasta que ella tomó su
lugar. No muy bien arreglado, miró hacia su trago y pensó en acercarse a ella. Él
la miró rápidamente, mientras ella tomaba un poco de su cóctel, pone su copa en
la barra y lo mira sin saber que él la quiere conocer.
Allí, sus ojos se encontraron, se volvieron
rápido y sonrieron sin pensarlo. Él se paró y dio el primer paso, camino hacia
ella y le dio la mano y sin darse cuenta, los dos ya se estaban enamoraron.
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